Tras Obama, ahora soy la voz española de Trump

Desde los primeros debates electorales se ha publicado una larga serie de artículos sobre las dificultades de interpretar a Trump, pero aún faltaba una pieza del puzzle: la perspectiva de su nueva voz española.

Daniel Sánchez Reinaldo es traductor e intérprete (inglés, francés e italiano) desde 2006 y colabora con TVE desde 2008. Sin duda, de discursos presidenciales sabe de sobra: empezó interpretando a George W. Bush, luego se convirtió en la voz de Barack Obama y ahora se va acostumbrando a ser la de Donald Trump.

Interpretación durante la toma posesión Trump.

¿Cómo ha sido para ti la transición entre ser la voz de Obama y la del nuevo presidente de EE. UU., Donald Trump?

Si me hubieras hecho esta pregunta hace unos meses te habría dicho que la transición (lingüística, no de poder) se veía complicada. No olvidemos que venimos de un presidente (Obama) cuya dicción, forma de hablar, argumentos y estructuración de discursos son ejemplares. Y ahora llegamos a otro presidente, Trump, que es el enemigo nº1 del teleprompter.

Me gusta mucho interpretar a Obama porque tiene todo lo que me gusta en un orador: discursos formales, bien pronunciados, un acento claro, el sentido del humor necesario para destensar situaciones comprometidas. Además, me encantaba ver en las ruedas de prensa la diferencia de velocidad entre el discurso que llevaba preparado y las respuestas a las preguntas de los periodistas. En este último caso, al responder hablaba mucho más lento. Pensaba y repensaba las respuestas para no meterse en ningún problema. Eso, a la hora de interpretarlo, era una delicia porque te permitía reformular las frases perfectamente sin perderte nada del original.

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Pero Trump es otra historia. Si te soy sincero, poniendo a un lado sus argumentos, nunca había interpretado a nadie tan caótico. Nunca me había hecho tantas veces la pregunta “¿lo ha dicho así o lo he entendido yo mal?” en mitad de una interpretación.

Bien es cierto que poco a poco y con trabajo te acabas acostumbrando a su forma de hablar. Lo más difícil fue preparar los debates, ya que ahí fue una de las primeras veces que lo interpretaba. En todo caso, voy a echar mucho de menos a Obama. Pero ahora está Trump y hay que hacerse a sus discursos sí o sí.

Algunos intérpretes se niegan a interpretarle por razones éticas. En tu caso, ¿te ha resultado difícil en algún momento ser Trump hasta el final? ¿A veces ves apropiado recurrir a soluciones más diplomáticas y rebajar un poco el tono?

Este es un debate que hemos tenido muchas veces y que, por supuesto, te da mucho que pensar. Podemos hablar de Trump o de algún personaje público que me haya tocado interpretar y cuyas ideas no casen con las mías. Yo no me niego a interpretar a nadie. Además, creo que hay que diferenciar en función del caso: no es lo mismo que te contraten directamente esas personas para que les interpretes a ellos, que interpretar en televisión para que los espectadores vean lo que está ocurriendo. Creo que todo el mundo tiene derecho a ser escuchado y a escuchar. Y creo que es muy importante que un telespectador o un oyente de radio que no sabe inglés sepa lo que dice Trump y, sobre todo, cómo lo dice.

Debate Trump-Clinton 2

Por ello, cuando interpreto a Trump (pero no solo a Trump, a cualquier personaje público en televisión) creo que el espectador me tiene que escuchar a mí en el mismo tono en el que yo escucho a Trump.

La interpretación no tiene que ser solo de palabras sino de sentidos y de tono. Así que yo, durante ese momento, me meto en su piel para transmitir lo que dice con la misma “emoción” (o al menos lo intento) y con la misma intensidad. Cuando acabo el discurso, vuelvo a ser yo y tengo mi propia opinión sobre lo que acabo de decir, pero a mí me contratan para que interprete su mensaje y eso es lo que hago.

Mucho se ha comentado en la prensa internacional sobre la dificultad que supone interpretar a Trump por la falta de estructura lógica en sus discursos, su vocabulario y registro poco elevado.

¿Cuáles son los principales desafíos para ti y cómo intentas solucionarlos?

Es una pregunta muy pertinente porque, como decía antes, al principio sientes que eres tú el que está interpretando mal. Pero es que este hombre deja frases inacabadas y empieza con una idea nueva, para volver a los 15 segundos a la idea anterior. Utiliza un lenguaje infantil para describir muchas cosas: “a beautiful Wall, with a beautiful door in the middle”, “great American jobs”, “huge”, “as you’ve never seen”… que cuando se traducen al español suenan… bueno, la verdad es que suenan como en inglés, un poco infantil (y digo infantil en el sentido de que es un vocabulario muy pobre en expresiones). Luego tenemos al Trump de “barra de bar”, que dice expresiones como “What a nasty woman”, como le dijo a Hillary Clinton durante uno de los debates, o “Give me a break”, cuando responde a algo que no le gusta. Ahí tienes que intentar reducir la “gravedad” del mensaje, porque puedes pasarte fácilmente por lo alto. En el primer caso lo interpreté como “¡Qué mujer más desagradable!”. Por no hablar de los “Bad Hombres” refiriéndose a los inmigrantes latinos. Ahí no tuve más remedio que perder el sentido y traducirlo como “hombres malos”.

Menos mal que tenía a mis compañeros Aida González y Alberto Cartier durante el debate, que me asentían con la cabeza cuando interpretaba algo y me veían esa cara de duda de no saber si era yo el que lo había entendido mal o realmente era así lo que había dicho.

 Tercer debate presidencial (5 min)

En definitiva, tienes que saber cómo habla y acostumbrarte a ello. Saber que va a dejar una frase colgando. Pues nada, no es culpa tuya. Déjala colgando tú también. Tienes que estar preparado a que diga algo soez, tienes que estar preparado, en definitiva, para todo, como hemos visto ya en sus comparecencias y en sus ruedas de prensa.

¿Consideras que tu interpretación al español permite a un hispanohablante entrever esas características comunicativas tal y como un angloparlante podría detectarlas en inglés? ¿O quizás nos encontramos en uno de esos casos en los que la traducción (aquí en concreto la interpretación) mejora el original?

Es importante comunicarlas también por la razón que hemos dicho antes. ¿Mejora la interpretación el original? No lo sé.

 Nexos lógicos de Trump (1 min)

En ocasiones, cuando luego he escuchado mi interpretación de Trump, me ha dado la sensación de ser caótica en lo referente a ideas, a conexiones entre frases… pero es que es así. Eso no lo puedes mejorar. Si está hablando rápido, tú vas pegado a él y de repente corta la frase porque se le viene otra idea a la cabeza, tú ahí no puedes hacer nada. Estás vendido. Puede parecer que es el “traductor” el que se ha equivocado, o se ha perdido la mitad de la frase y ha seguido con la siguiente, pero no es el caso.


Mil gracias de nuevo, Dani, por aceptar responder a mis preguntas, eso sí, tal y como lo habría hecho el propio Trump: It’s been a beautiful interview, full of great words, amazing, truly amazing, the best interview the world has ever seen! That I can tell you 😀 😀 😀 “.

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