¡Sal de tu zona de confort ya!

Acabamos de recargar las pilas gracias a la santa, santísima Semana Santa y podemos ver este lunes como un segundo 1 de enero, ¡perfecto para los nuevos propósitos! El objetivo de esta entrada es que la vuelta a la rutina no sea tan dura, sino todo lo contrario: quiero trasmitirte ganas de volver a trabajar. ¿Menudo desafío, no? ¡A ver si lo consigo! Pero no te dejes engañar por el principio bonito, estilo galleta de la suerte, ¡esta entrada es una provocación para que salgas de tu zona de confort!

Para conseguirlo, necesitas unos cuantos ingredientes:

Pasión

pasión por lo que hacesLo mejor que te pueda pasar en la vida es que tengas una gran pasión. Lo mejor de lo mejor es que tu pasión sea rentable y que puedas vivir de ella, como en mi caso.

Se suele decir que combinar pasión y trabajo es la clave para el éxito. ¡Ya, frase muy bonita! ¿Pero por qué? Porque a nadie le sale todo perfecto y si algún día fracasas, si no tienes pasión, acabarás hundiéndote y lo dejarás todo. En cambio, si tienes pasión está claro que te desmoralizarás un tiempo (a nadie le gusta fracasar), pero luego tendrás el nivel de locura suficiente como para no rendirte. Convertirás tu fracaso en adrenalina para aprender de tus errores y lo harás mejor en tu nuevo intento ¡y aún mejor después del siguiente fracaso!

Objetivos y ¡nada de límites!

No tienes por qué ser el mejor, pero sí hacerlo lo mejor que puedas. Competir con los demás para ser el mejor a toda costa no sirve para nada y solo te condena a la infelicidad. De los demás tienes que aprender porque en algo son mejores que tú y si tienes que competir con alguien es contigo mismo. Es la única forma de mejorar constantemente y de forma constructiva.

sky is the limit

A la hora de ponerte objetivos, sé ambicioso y realista a la vez, aunque no demasiado como para ponerte límites. Como se dice en inglés, the sky is the limit!

Igual de importante: una vez alcanzado tu objetivo y antes de ir a por el siguiente, disfruta el momento y sé feliz o acabarás prisionero de una lucha infinita hacia un perfeccionismo triste y ciego (si eres perfeccionista y tienes la sensación de estar en ese círculo vicioso, te aconsejo encarecidamente leer The pursuit of perfect por Tal Ben-Shahar. Cambió mi forma de ver el mundo.).

Humildad

solo sé que no sé nada

Para ser bueno en lo que haces tienes la prohibición moral de parar de aprender y de olvidarte de algo muy importante: que solo sabes que no sabes nada. Huye todo lo que puedas de la palabra “experto” para describirte a ti mismo. Justo en ese momento, le darás las buenas noches a tu curiosidad por aprender más y dejarás de crecer como persona y como profesional. ¡Si quieres un seguro contra la “expertitis”, dedícate a la traducción y a la interpretación, donde sabemos de todo, pero no sabemos de nada! ¡Funciona!

Optimismo

Cuando Xosé Castro recomienda alejarse de la “gente tóxica”, tiene toda la razón. Ya muchos estudios indican que el optimismo es contagioso, pero que el pesimismo lo es aún más. ¡Huye rápido de él! De hecho, puedes ser muy positivo, pero estar en un entorno negativo te acaba afectando en mayor o menor medida. Quizás si estuvieras en un entorno en el que no se hablara solo de “lo mal que van las cosas por la crisis”, tendrías muchos más incentivos mentales para emprender, quizás… No sé tú, pero yo creo que la crisis no solo es económica, sino también mental.

¿Te parecen solo frases bonitas? Entonces mira este vídeo sobre la fantástica historia de Renzo Ferrari (¡sí, el mismo Ferrari del coche que te gustaría tener!)

Vale, hasta aquí la parte de las galletas de la suerte. Ahora seamos un poco más realistas. Tu pasión, tu positivismo y todo lo que hemos mencionado hasta ahora no te servirán de nada sin lo que sigue.

Trabaja, trabaja y trabaja

Cuando hablo de éxito, no me refiero al “éxito” del típico hijo de papá mantenido, que sin su padre no se habría sacado solo ni la tarjeta del supermercado y habría suspendido hasta la guardería. Hablo de algo un pelín distinto, de algo que no se consigue de la noche a la mañana, algo que cuesta mucho sacrificio lograr… Aun así, si es tu pasión lo que haces, no tiene por que quitarte la sonrisa y, si no es tu pasión, simplemente no estarás dispuesto a sacrificarte tanto y lo dejarás.

Personalmente, en mi pequeño y humilde contexto, he trabajado siempre muy duro y he hecho muchos sacrificios para seguir adelante con mis sueños. Para mí es un modus vivendi. Por esto, no soy demasiado fan de la frase “¡Qué suerte tienes de tener trabajo!”, sobre todo si quien me lo dice estaba en casa sin saber si ver “The Walking Dead” o “Juego de tronos” (¡nada personal contra estas series, eh!), mientras mis pies sufrían paseando por ferias o varios eventos para captar clientes. Muy fácil decir “¡Qué suerte!”, pero a ver si las mismas personas estarían dispuestas a hacer los mismos sacrificios que tú.

Sal de tu zona de confort, ¡ya!

Las oportunidades no te buscan a ti. Eres tú quien tiene que encontrarlas o crearlas. Si no sales de tu zona de confort, nunca alcanzarás salir fuera de la zona de confortnada significativo. Pequeños ejemplos:

  • Cuando eres estudiante y te vas de Erasmus, puedes decidir vivir con personas de tu país y hablar siempre tu idioma o puedes vivir y juntarte con nativos del sitio en cuestión para tratar de aprovechar al máximo tu estancia;
  • Cuando aún eres estudiante, puedes pasar tu tiempo libre delante de la televisión o, en alternativa, puedes dedicar parte de tu tiempo a entender cómo funciona el mercado, saber qué tarifas se aplican y aprender de otros profesionales;
  • Si eres autónomo, una tarde que tengas libre puedes echarte una siesta de cuatro horas o irte a una feria a promocionar tus servicios;
  • Cuando estás en tren cerca de un empresario trajeado, puedes seguir tranquilo con tu libro o decidir salir de tu zona de confort y, si hay forma, dejar caer que eres traductor e intérprete (nunca se sabe quién será tu futuro cliente);
  • Si vas a un congreso (ej. de marketing) y tienes la oportunidad, al final de la charla de un ponente puedes quedarte cómodo en tu asiento o acercarte y presentarte (nunca está mal hacer contactos).

¿Qué elegiría cada uno por naturaleza? Probablemente la primera opción en casi todos los casos, lo cual se traduce en 5 potenciales oportunidades perdidas. Lo dicho, son potenciales. Irte a la feria no te asegura conseguir nuevos clientes, pero el “no” ya lo tienes, ¿qué pierdes por intentarlo? Éstos son solo pequeños ejemplos, pero estarás de acuerdo conmigo en que…

zona de confort

¿Aún no te he convencido? ¡Dale una oportunidad a este vídeo!

 

¡Que te sea leve la vuelta, pero sobre todo buen viaje fuera de tu zona de confort!

Alessandra 😉

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  • Rubu00e9n Ortiz Pamplin

    Gracias por estas lu00edneas con tanta verdad! Simplemente y con tu permiso me gustaru00eda au00f1adir lo siguiente: nnTambiu00e9n es muy importante retroalimentarte. Con esto me refiero a que, aunque no consigas la meta que persigues de “inmediato”, siempre es bueno mantener tu fuente, tu llama, tu caja de ilusiu00f3n por la meta viva, creyu00e9ndote capaz y de que algu00fan du00eda, con trabajo y sacrificio llegaru00e1s a esa meta. Como se diru00eda en inglu00e9s: “Keep the flame alive”. All the best Alessandra!

    • http://alessandravita.com/ Alessandra Vita

      Hola, Rubu00e9n:nnnMuchas gracias por tu comentario. Estoy completamente de acuerdo contigo. A eso me referu00eda cuando hablaba de aprender de los errores despuu00e9s de un fracaso y u00a1hacerlo au00fan mejor un par de fracasos mu00e1s tarde! ;)nnnu00a1Mil gracias de nuevo porque, como sabes, fuiste tu00fa quien me inspiru00f3 para escribir esta entrada!nnnu00a1Un abrazo y hasta pronto! :)nnnAle

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